28 julio 2006

Creo, de creer y de crear

Por Rosana Zardini* Ponencia para Crearteduca Teorías y prisas En esta época de prisas, las teorías dejan de existir. Las viejas caen resquebrajadas e inservibles. Las nuevas son esbozos que no alcanzan a cuajar, no por inútiles sino por la velocidad con que deben ser replanteadas y sustituidas. Sostenido por el caduco enfoque positivista de la ciencia y por el aún escaso desarrollo de las Ciencias Humanas, la Educación ha encallado. En su afán de ser “sistema”, ha quedado atascado en formas fijas e inmutables mientras la realidad deviene y se aleja. Aprender es un recorrido personal de descubrimiento y de apropiación de lo que uno aborda en ese explorar y buscar. El lenguaje es una herramienta fundamental de aprendizaje. Trabajar el lenguaje nos conduce a nuestra esencia. Las palabras tienen el alma de quienes las pronuncian. Al leer en voz alta encontramos nuestra voz; al escribir aparece nuestro mundo interior como si la página en blanco fuese un espejo. Desproblematizar para resolver Al trabajar Dificultades de Aprendizaje, había observado la tendencia de la Psicopedagogía y el Psicoanálisis a “problematizar el problema”. Si bien contribuye a visualizar el punto de conflicto, tiende a convertirlo en el eje del tratamiento. “Correrse” del nudo de conflicto para volver, luego la mirada desde un lugar más “despejado”, ¿no contribuiría a su resolución? Me parece que al trabajar el lenguaje desde lo lúdico y desde la creatividad se crean oportunidades de superación del problema. Apuntes de la experiencia del Taller de Lectura y Escritura para chicos Inicié mi propia búsqueda y exploración en la tarea pedagógica preguntándome cómo mejorarla. El proyecto del Taller de Lectura y Escritura para chicos lo elaboré sobre una idea que fue madurando con el tiempo mientras reunía material teórico e iba elaborando estrategias didácticas. Así surgió el Taller de Lectura y Escritura para chicos del intento de superar la fragmentación en el aprendizaje y el uso del lenguaje que alumnos de 14 años presentaban. Lectura y escritura proponen ritmos que permiten la demora en uno mismo y una mirada renovada de la realidad. Jugar, demorarse y encontrarse en y con el propio lenguaje contribuye a desplegar y configurar el pensamiento y la propia personalidad. Para crear, empezamos por creer Lo que se llama arte es ese conglomerado de preguntas sobre el mundo, su sentido y el lenguaje que usamos para poder entenderlo.[1] Tenemos al nacer una variedad de habilidades potenciales que necesitamos desarrollar para expresarnos. De niños es natural que se dibuje, también se canta espontáneamente pero nuestra cultura estimula primero el dibujo y más tarde, solo la escritura. En ambos casos, poniendo el acento en el producto más que en el proceso; en el resultado material más que en la expresión de un mundo interior sentido e imaginado. Se piensa que expresarse es “decir”, es lograr pronunciar fonéticamente y escribir con buena grafía. En cambio, la expresión surge de un proceso más profundo y complejo de continua exploración interior que lleva a reconocernos como seres únicos y encontrar, a la vez, nuestra común humanidad. Ante tal descubrimiento intentamos comunicarnos. Y eso es indispensable para nuestra subsistencia humana. En crear nos creamos o modelamos individual y colectivamente. Creatividad no solo implica una mente que trabaja abierta sino un pensamiento que se construye y modifica desde ese hacer que es crear. A través del arte “amasamos” nuestro modo o modos de expresión. “La expresión es una configuración concreta de la emoción y de las experiencias perceptivas que un individuo ha tenido en su actuar en el ambiente.” El arte nos da raíces y a la vez vuelo, es decir que nos nutre y nos equilibra. Crear es desplegar esa energía que puja por adquirir una forma como el río al abrir por primera vez su lecho buscando un cauce. Ensayamos formas, nunca rígidas ni pre fijadas, “dialogando” con lo que la realidad propone o impone. ¿Cómo buscar o construir lo que no existe antes en nuestra imaginación? De la psicopedagogía al espacio creativo y de encuentro con uno mismo Piensen en algo que les guste de verdad y búsquenlo. Algo de valor como un tesoro – dice el maestro Kurosawa a sus alumnos- Cuando lo hayan encontrado, no lo dejen escapar. Será un trabajo en el que pondrán el corazón. Ese es su tesoro. [2] A lo largo del Taller de lectura y escritura para chicos he observado que la tarea de crear, de escucharse y sentirse a si mismos ha servido como catarsis de miedos, angustias, ansiedades. Esto ha contribuido a la maduración personal y al cumplimiento de etapas de desarrollo. El arte es el mayor y mejor espacio y tiempo de creación que poseemos. Nos permite apartarnos del vertiginoso ritmo de vida para buscar un recodo de la rutina y demorarnos. Tomar conciencia de lo que es significativo para uno, para poder pensarse en el lugar del otro. Nuestro tesoro somos nosotros mismos. Encontrarlo es hacer de la vida una oportunidad de descubrir lo que cada uno somos. Recuperar imágenes propias y reconocernos. Encontrarnos a nosotros mismos para inventar nuestra identidad y conducir nuestro destino. Percibir nuestra manera de mirar y de entender el mundo, mientras ensayamos la invención de otros. Curar heridas. Algunos casos, un mismo origen: la discriminación “Fracaso” escolar : Guido, un niño de ocho años, no lograba escribir en manuscrita a mitad del ciclo lectivo por lo que planteaban reprobarlo. Había tenido una vida de grandes aventuras y necesitaba expresar ese mundo interior exuberante de fantasías. Pero en la escuela leían y escribían poco, sobre todo para copiar información, como consignas para tareas, etc. El contraste entre su mundo interior y la realidad escolar cotidiana frustraba el despliegue de su creatividad y de su personalidad. Había llegado a un estado de gran hiperactividad. En el Taller empezamos a “escribir” relatos en los que su historia personal se mezclada entre las aventuras de sus personajes. Al principio no tenía manejo formal de la escritura. Entonces utilizábamos recursos como el grabador o anotaciones. Él mismo propuso hacer la historia en capítulos y eso permitió tomarnos más tiempo, trabajar un capítulo por clase. Fue una labor de mucha paciencia, de disfrutar de narrar y de encontrarse con su relato. Reconocerse en los textos creados, en los personajes y sus aventuras fue disipando sus ansiedades. Paulatinamente, a medida que produjo textos propios, Guido fue encauzando su deseo de narrar y recuperó y desplegó lentamente el uso de su escritura. Su maestra recepcionó positivamente sus progresos dándole un espacio en el aula para que comparta algunos de los relatos con sus compañeros. Chicos de la calle En un Centro Educativo Complementario en la periferia de la ciudad de La Plata. Un barrio paupérrimo, cargado de abandono cotidiano, condenado a repetir y profundizar una historia de miserias. Muchos chicos – hijos de prostitutas y de cartoneros- habían sido criados con mamaderas de vino. Muchos estaban como ausentes, algunos pocos en esporádicas rebeldías. Conseguí para ellos hojas de pc, junté lápices de colores y fibras, también libros. Algunos se volcaban con gusto a disfrutarlos y compartirlos. Un día, en un bosque cercano, me puse a leerles un cuento. Era de El zorro y otros animales. Al empezar me pareció que el catamarqueño Luis Franco[3] usaba un lenguaje complejo para los chicos. Pensé en buscar otra lectura, creo que lo propuse, entonces sucedió que Daniela habló y su mirada, su gesto, sus palabras se grabaron en mí para siempre como un mojón en mi vida. Yo no había terminado mi carrera en Ciencias de la Educación y sentía una mezcla de gran sensibilidad e impotencia ante la situación social que vivencié junto a estos niños. Daniela era la más reacia de todo el grupo, no era posible hablarle, comunicarse, agradarle y no encontraba forma de tenderle una mano. Sin embargo, ella me pidió que continuara, que no importaba entender cada palabra que era lindo escuchar un cuento, que alguien le leyera. Continué con Luis Franco y ví emocionada que sus ojitos recobraban, por un momento, una ternura inhabitual, olvidada. Parecía que las palabras le llegaran hondamente como caricias que tal vez nunca habrían recibido ni ella, ni sus compañeros. Desdeñado todo lo material, su dolor antiguo cedía en su resistencia a las palabras de un maravilloso y sensible escritor argentino tan relegado como aquellos niños. Reflexión Una vida creativa es una vida saludable por que ya no vemos problemas sino oportunidades de superación y crecimiento en la medida que confiamos en nuestras capacidades de re- crearnos creando. Nota: Presenté “Creo” en febrero. Muy poco después, entre los alumnos que iniciaron el ciclo 2005 del Taller, observé dos casos con problemáticas muy evidentes. Un chico de quinto EGB con su escritura completamente bloqueada. Un chico de primero polimodal con leve atraso madurativo. Sin embargo sus padres negaban y hasta vedaban hablar del problema de modo que los chicos no pudieron encontrar espacio para, al menos, desplegarlos y elaborarlos. [1] Luis Felipe Noé- pintor argentino [2] Madadayo. Film de Akira Kurosawa. [3] Franco, Luis. Trabajaba la tierra que heredó y de noche escribía viviendo con lo indispensable practicando la solidaridad, admirando y rescatando la naturaleza. Cuentos con flora y fauna del río de la plata. Poesía y ensayos. * ROSANA ZARDINI Pergamino, Buenos Aires, Argentina. Profesora en Ciencias de la Educación Universidad Nacional La Plata. Maestra de Educación Primaria. ISFD n° 5 de Pergamino. Argentina. Formación Académica Estudios de Lingüística e idiomas. Universidad de Turín. Italia. Diplomada del Liceo Científico Ettore Majorana. Roma. Italia. Seminarios, Jornadas y Cursos de actualización y especialización Inteligencias Múltiples Tecnologías Educativas El juego. Creatividad. Pedagogía y terapéutica. Trastornos del aprendizaje. Psico- Pedagogía Clínica. Síndrome Disatencional. Narración Oral. Adaptación de obras literarias para su narración. Lenguaje Integral. Congresos Participante del Congreso Internacional de Lecto- Escritura. Bs.As. 87 Exponente en el Congreso Internacional de Lectura. Organizado en Panamá por la Internatinal Reading Asosiation y Asociación Panameña de Lectura. Presentación de la ponencia “Letras y Mundos posibles” realizada sobre la experiencia del Taller de Lectura y escritura para chicos de 8 a 16 años en la ciudad de Pergamino. 2003-4 Crearteduca. Creatividad, arte, salud y educación. Viedma, 2005

0 Comments:

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un vínculo

<< Home