28 agosto 2006

Pensamientos del mar

por Cecilia Eyssartier * Observa... Aprende a mirar la vida con ojos de observador. tan sólo agudiza la vista y me verás... Escucharás mi latir y dejaré de ser una simple roca bajo el cálido sol. Al sentir mi presencia tan cercana comenzarás a darte cuenta poco a poco de la gran riqueza que te rodea y así sabrás que no eres el único ser sobre la tierra. Simplemente, observa... Amanece sin prisa El sol va mostrando los primeros rayos de luz El cielo se ilumina y crece en un celeste brillante Por sobre aquel espejo de aguas cristalinas. El mar está calmo Las olas acarician suavemente la orilla Dejando su espuma sobre mis pies. Los árboles saludan con movimiento armonioso al nuevo día que comienza. Todo se encuentra en su lugar Yo, simplemente me siento un observador de esta maravilla Que es la madre naturaleza. Pierdo mi mirada en el horizonte Queriendo ver más allá de lo imaginable. Es en ese momento Cuando aletas misteriosas hacen perder mi concentración. Una orca se asoma tímidamente sobre las aguas del mar, Observando a su alrededor, como dando la bienvenida al nuevo día Y a mi presencia. Me sorprende con un salto, Para convencerme de su grandeza Para asombrarme con su belleza. Luego vuelve a sumergirse y se despide de mí con un soplido Que despierta mi intriga por conocer sus secretos debajo del mar, Secretos que mi corazón cuestiona con cada latido. Solemos preguntarnos el por qué de las cosas solemos tratar de encontrar a todo una explicación. Sin embargo, la naturaleza nos sobrepasa en sabiduría y nos deja sin palabras, sin argumentos. Gran cantidad de seres pensantes sobre esta tierra, dedican toda una vida para transmitir a la humanidad una verdad que la naturaleza ya sabe de antemano y que nos regala gratuitamente sin esperar nuestro agradecimiento. Podría preguntarme una y otra vez Por qué existe la vida, Por qué vuelan los pájaros Por qué las orcas se asoman a través de las aguas, espiando a su alrededor... Tal vez lo hagan porque están aburridas de estar siempre debajo del mar y quieren animarse a descubrir un nuevo mundo donde la gravedad nos toma por sorpresa. ¿Por qué se echan hacia un costado elevando sus aletas y moviéndolas como queriendo golpear el viento? Tal vez quieran sentir el aire sobre su cuerpo y es así como lo palpan para bañarse en él al pegar sus saltos. Así como nosotros dejamos que las olas toquen nuestros pies, ellas dejan que el aire las salpique con su frescura. Podría pasarme horas y horas, elaborando hipótesis, sacando conclusiones, distrayendo al sueño para llegar a la respuesta. El hombre necesita explicar el por qué pero cuando centra su mirada sólo sobre un papel, cuando hace de su mundo una teoría, se pierde de ver a su alrededor, de escuchar el canto de los pájaros. Se pierde de oler la flor de su jardín de sentir el latido de su corazón en su interior. Se pierde de vivir las cosas más sencillas, las que pueden transformar nuestro pensar y nuestro sentir, las que pueden, sin quererlo, dar una respuesta a nuestras preguntas, resolviendo un “por qué” y disfrutando de la vida. *Cecilia nació en Buenos Aires. Actualmente vive en Bariloche, donde realiza su doctorado en biología. El último verano lo pasó en Puerto Madryn, trabajando como intérprete en el Ecocentro. Allí el mar le trajo un amor, conoció a Luis...(pero esto es parte de su biografía no autorizada).

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